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Llevan meses esperando a alguien como tú.

Todos nuestros perretes y nuestros gatitos, desean una familia donde ser felices para siempre.

Ahora en el refugio

Aquí siempre hay alguien esperando.

Se puede venir a pasear todas las tardes del año.

  • Desde 2012, Proyecto Animalista Por La Vida gestiona el refugio, con voluntariado
  • Aquí no se sacrifica a ningún animal, ni por falta de espacio ni de recursos
  • Cuidamos de nuestros animales todos los días del año, aquí no hay vacaciones.

Buscan casa ahora

Tres de los que están esperando

Vicent, en el Refugio San Jorge

Vicent

Gato · Macho · Edad sin determinar

Los que llevan más tiempo aquí

Ninguno tiene nada malo. Sólo llevan tanto tiempo que ya nadie pregunta por ellos.

Jimmy, en el Refugio San Jorge

Jimmy

Gato · Macho · Edad sin determinar · Pequeño

Tobi, en el Refugio San Jorge

Tobi

Perro · Macho · 10 años · Pequeño

Vicent, en el Refugio San Jorge

Vicent

Gato · Macho · Edad sin determinar

Mía, en el Refugio San Jorge

Mía

Perro · Hembra · 8 meses · Pequeño

Simba, en el Refugio San Jorge

Simba

Gato · Hembra · Edad sin determinar

Todos estos están esperando ahora mismo

Cada uno lleva su cuenta de meses, y ninguno sabe que la lleva. Toca en cualquiera para conocerlo.

Número 1

La Voz del Refugio

Crónica de los que esperan · Cáceres

La perrera que dejó de serlo

Desde 2012, una asociación de voluntarios lleva el refugio de la Avenida de la Universidad. Aquí no se sacrifica a ningún animal, ni por falta de espacio ni de recursos.

«Luchamos por cada animal. Su vida es lo más importante para nosotros; su recuperación nos da la vida, y que encuentre una familia es nuestra felicidad más absoluta.»

— El equipo del refugio

Durante años, la perrera municipal de Cáceres fue lo que era casi cualquier perrera de este país: un sitio del que los animales no solían salir. Después la llevó otra protectora, y en enero de 2012 se hizo cargo de aquella nave de la Avenida de la Universidad la asociación Proyecto Animalista Por La Vida, que cambió lo único que había que cambiar: aquí ya no se sacrifica a ningún animal, ni por falta de espacio ni por falta de recursos.

Aquello, que se dice en una línea, significa que el refugio se llena. Hoy viven cerca de cien perros, además de los gatos, repartidos por parcelas según cómo se lleven entre ellos. Algunos llegaron de cachorros y siguen aquí. Otros llegaron atados a la puerta una mañana, sin collar y sin explicación.

El día a día lo sostienen tres personas contratadas, que se encargan de la limpieza de los cheniles, y un grupo de voluntarias que cuidan de los gatos y de los perros, atienden a quien se acerca a la puerta, medican y están pendientes de todo lo demás. Cada animal que entra sale vacunado, con microchip y esterilizado, y eso cuesta dinero por cada uno.

No hay un truco para que esto funcione. Hay quien viene una tarde entre semana a sacar a pasear a un perro por el que casi nadie pregunta, y eso, repetido todos los días del año, es el refugio entero.

Perros del refugio esperando en su chenil
Uno de los perros que hoy espera en el refugio.

Lo que hay dentro

A veces me encuentro pensando… Cuando publico un vídeo del refugio, quien no lo conoce ve, inevitablemente, aquello que tiene delante de los ojos: el aspecto exterior. Los boxes deteriorados, las puertas y los cerramientos que se caen a pedazos, las vallas que ya han quedado obsoletas, las paredes que hace tiempo dejaron de estar pintadas.

Y entonces me pregunto: ¿cuánto importa la apariencia y cuánto importa, en cambio, lo que hay dentro?

Porque dentro del Refugio San Jorge están ellos. Están los perros y los gatos que hemos salvado y aquellos que seguimos salvando cada día. Animales que han llegado con heridas, enfermedades, fracturas, miedo y sufrimiento. Y ellos son nuestra prioridad absoluta.

Lo primero es su vida: poder curarlos, contar con veterinarios, ofrecer a cada uno una oportunidad, un camino hacia la recuperación y, cuando sea posible, hacia una nueva vida.

Pero también sé que esto no es suficiente. Sueño con un refugio más bonito, más acogedor, más cuidado. Un lugar que también resulte atractivo a los ojos de quien entra por primera vez, de quien viene a conocer a nuestros animales, de quien desea adoptar o simplemente regalarle un paseo a uno de nuestros perros.

Me gustaría que llegaran personas dispuestas a aportar un poco de su tiempo y de sus conocimientos, de manera voluntaria y desinteresada, para hacer del Refugio San Jorge un lugar más bonito también a la vista, además de un lugar mejor para vivir.

Porque detrás de esas puertas un poco oxidadas, detrás de esas vallas antiguas y de esos boxes que necesitan ser renovados, existe un mundo de vidas que merecen todo nuestro amor y todo nuestro compromiso. Y por eso sigo soñando.

Porque la apariencia puede atraer una mirada, pero es lo que llevamos dentro lo que debe conquistar el corazón.

— El equipo del refugio

Paseos y visitas

Se puede venir a pasear con ellos

No hace falta adoptar para venir. Cualquier tarde se puede coger una correa y sacar a un perro un rato. Es lo que más falta hace y lo que menos gente sabe.

Horario de verano
18:00 a 20:00
de abril a septiembre
Horario de invierno
17:00 a 19:00
de octubre a marzo

En los meses de más calor los paseos se suspenden por el bienestar de los animales. Avisamos en nuestras redes en cuanto se reanudan.

Avenida de la Universidad s/n

10003 Cáceres, detrás de la Facultad de Veterinaria.

Ninguno de ellos va a escribirte primero.

Los que ya se han ido tardaron meses, a veces años, en que alguien preguntara por ellos. Los que quedan siguen esperando su turno.